miércoles, 20 de diciembre de 2023

Foguerons

La victoria de la luz sobre las tinieblas continúa celebrándose en la isla después del solsticio de invierno. Tras la Navidad, tiempo del sol invicto, de dioses y de ángeles, es el turno de los demonios y sus fuegos, de las cálidas y brillantes llamas de los númenes de la tierra. Llegan las festividades de San Honorato y San Antonio, y con ellas los foguerons que prenden los diablos encargados de ello (o quienes les sustituyen ad hoc) en las plazas de muchos pueblos de Mallorca. Son hogueras generosas que aportan calor en la noche fría y brasas imprescindibles para cocinar las ricas viandas que cada cual ha dispuesto en alguna de las múltiples parrillas plantadas en la vía pública.


El gesto de prender las fogatas nos recuerda a Prometeo, titán amigo de los hombres que les entrega el fuego que roba a los dioses. Y es que aquí en la isla, los demonios son amigos del personal. Se sabe dónde viven y tienen vestidos inconfundibles que se reconocen a la legua; pero no se crea que se los toma a la ligera. Zurran al que pillan desprevenido, y si uno no se resguarda adecuadamente de sus bestias de fuego, artefactos incendiarios y pirotecnia, puede acabar en el dispensario médico con quemaduras.

Ángeles caídos por su amor a las mujeres y a los hombres según cuenta el mito, dibujan campos de estrellas sobre la geografía de la isla. Un planisferio de luces llameantes en la noche análogo a la bóveda celeste, hacia la cual se elevan chispas ardientes como precursoras del ascenso de nuestro pensamiento por regiones remotas donde todo es más auténtico.


Imágenes
1. Brasas ardientes de los foguerons.
2. Un dimoni durante los foguerons de Pina.

Colección Aleteo de Mercurio 9.
Mallorca. Una mirada simbólica.
Mireia Valls y Marc García.
Ed. Libros del Innombrable, Zaragoza, 2022.



martes, 5 de diciembre de 2023

El pesebre de Algaida

El sol, invencible, ha dejado de descender y triunfa sobre las tinieblas. Se ha detenido en este mismo instante y en el cielo se ha abierto una puerta que los antiguos llamaban la puerta de los dioses. Es el solsticio de invierno, un hito en el ciclo anual y en la conciencia de quienes conocen su profunda significación.

Las escenas fijas del pesebre parecen sumarse a este momento que siendo paradójicamente el más oscuro del año, es también el más luminoso. Una luz de otro orden es alumbrada en el interior de una cueva, en los corazones de cada hombre y cada mujer permeables a las influencias del Espíritu.

Así lo transmiten los dioramas de este Belén de la iglesia de Algaida, realizado con todo amor por un artesano que Navidad tras Navidad nos ha regalado, durante muchos años, un escenario único e irrepetible que invita a la contemplación. Sumémonos al rito y quieran los hados, o los cuerpos celestes, guiarnos a través de la brecha que se abre en la bóveda celeste. En el centro del portal que arropa al niño recién nacido se halla el eje invisible al que poder asirnos para ascender más allá del cénit. ¡Vamos, vamos a Belén, a la casa del pan de vida!




Imágenes:
1-2-3. Dioramas del pesebre de Algaida, diciembre de 2019.

Colección Aleteo de Mercurio 9.
Mallorca. Una mirada simbólica.
Mireia Valls y Marc García.
Ed. Libros del Innombrable, Zaragoza, 2022.



sábado, 11 de noviembre de 2023

11 de noviembre

Escribe el poeta:

Nuestra galaxia no es sino el intervalo respiratorio de un hombre grande. Navegaremos entre las islas en busca de nuestro destino. Cada vez uno se acostumbra más a esta idea. La de un viaje perpetuo hacia el dónde y el cuándo. Afortunadamente esta situación tiene una salida olvidada, una puerta que se nos muestra ayudados por ciertos ritos mágicos y muchísima paciencia. Se está hablando de trasponer el cosmos, que es a la vez la entrada y la salida (1).

Y aquí seguimos, navegando contigo al frente.


Nota:
1. Federico González, En el Vientre de la Ballena. Textos Alquímicos. Ed. Obelisco, Barcelona, 1990.

Imagen:
1. El caduceo de Mercurio siguiendo al sol poniente, S’Estanyol de Migjorn, Lluc-major.

Colección Aleteo de Mercurio 9.
Mallorca. Una mirada simbólica.
Mireia Valls y Marc García.
Ed. Libros del Innombrable, Zaragoza, 2022.



domingo, 5 de noviembre de 2023

Niebla

La niebla es la respiración contenida de la isla. Una humedad que la tierra y lo que en ella tiene raíz intentan devolver al cielo en forma de vapor acuoso aportándole calor; pero el aire frío y denso, además comprimido por la presión atmosférica, se resiste a que vuele a lo alto. En esta mañana brumosa de otoño, los paisajes se han difuminado y lo que ayer era un horizonte distante y diverso se esconde ahora tras el espeso tejido de gotas microscópicas que envuelve al caminante y promueve su concentración, pues apenas tiene donde mirar sino hacia su interior.

Todo se ha aquietado y resulta muy próximo, lo cercano es lo único que tiene forma. Lo cercano, y también un disco solar que se afirma como un débil foco de luz difusa en el techo abovedado de una caja cósmica que de repente se ha hecho pequeña. Como si a Gea la hubiese vuelto a penetrar Urano y estuviese apretándola en un abrazo de alcance gigantesco para disminuirla, a ella y a sus gérmenes, a fin de evitar que se sigan expandiendo a los cuatro vientos. Vientos que por cierto contribuyen decisivamente a este espectáculo de la Naturaleza con su abstención, de tal forma que cuando uno entrevé una ola en el mar se pregunta, sorprendido, en qué lejano país se habrá generado.

Una contracción necesaria para que las semillas se alimenten, las plantas beban y la vida siga su curso en los bosques tropicales y la laurisilva, así como hoy también en esta isla mediterránea. Hay árboles como el pino que atrapan a la humedad del aire con sus hojas aciculares y la precipitan gota a gota, regándose pacientemente a sí mismos.

Entra la brisa marina del mediodía y se desvanece esta tenue arquitectura edificada por los elementos. En el teatro del universo, esta breve obra a la que acabamos de asistir se termina levantando el telón. La niebla se ha disipado y todo adquiere profundidad, contorno y amplitud.


Imagen:
1. Paisaje con niebla, Campos.

Colección Aleteo de Mercurio 9.
Mallorca. Una mirada simbólica.
Mireia Valls y Marc García.
Ed. Libros del Innombrable, Zaragoza, 2022.



viernes, 20 de octubre de 2023

Y el mar, siempre el mar

Omnipresente, majestuoso, rodeando la isla por completo. A veces apacible y calmo, otras desatando su furia, peligroso, desafiante, indomable. Portador de pasajeros, lluvias y alimentos.

Para muchas culturas tradicionales es el símbolo de la sustancia primordial indiferenciada y del crisol de la vida. Sus aguas se equiparan al Alma del mundo, tanto a la psiqué agitada constantemente como al alma superior emparentada con la vida de los dioses.


Misterioso, profundo, signado por un movimiento continuo, refleja visualmente la música de las esferas a través de los ritmos de sus ondas. Escultor sagrado, con suavidad o con bravura pule todas las aristas, corroe metales y descompone organismos contribuyendo a sepultar y a regenerar la vida.

Cementerio de antiguas civilizaciones, en sus simas reposan templos y palacios, grandes tesoros, humanidades pasadas o por venir. Y en medio de su inmensidad, emerge siempre una isla, una tierra firme y virgen capaz de albergar un mundo nuevo.

O quizás la isla sea sólo un sueño. El sueño de la auténtica utopía que se aloja más allá del sol y las estrellas, más allá del mar y del cielo, más allá de este finito que llamamos universo.


Imágenes:
1. Caló des Borgit, Santanyí.
2. Playa de Can Pastilla, Palma.

Colección Aleteo de Mercurio 9.
Mallorca. Una mirada simbólica.
Mireia Valls y Marc García.
Ed. Libros del Innombrable, Zaragoza, 2022.



jueves, 5 de octubre de 2023

El centro de la isla

No hay periferia sin un centro preexistente. No hay isla sin un corazón que le de la vida. Y no es fácil encontrarlo, pues no se trata tanto de un lugar físico (aunque también lo haya) como de un estado de la conciencia.

El viaje mítico comienza en el confín del bosque comunal de Lloret de Vistalegre. En la entrada sólo figura un mapa genérico mostrando los diversos puntos de interés de la zona: el aljibe, la capilla de Sant Francesc, los abrevaderos de las ovejas, la oculta cueva d’en Dainat y la piedra que uno anda buscando, la que señala el centro geográfico de Mallorca (1).


Ya dentro del recinto, se encuentran muchos caminitos y pocos indicadores, así es que se emprende la marcha un tanto a ciegas, pasando dos o tres veces por la misma encrucijada. Hasta que gracias a la firme voluntad, la paciencia y la perseverancia, el buscador se orienta siguiendo un dictado que surge de su interior.

En un claro del bosque, un rebaño de ovejas parece vigilar el acceso al recinto sacro. Pista falsa: el guardián pétreo del umbral aparece un poco más adelante, con un aspecto tan feroz que hace retroceder. Aunque acercándole sigilosamente unas galletas de cebada para apaciguarlo, como se hacía con el can Cerbero, uno logra distraerlo y dejarlo atrás.

Sorprende que nadie más, absolutamente nadie, se pasee hoy por estos parajes engalanados con la sencillez radiante de la madre Naturaleza y envueltos por el canto de innumerables aves. Así es la cosa: cerca del centro, sólo se habla el lenguaje de los pájaros, que es el propio de la vía simbólica (2).

Y de pronto, una señal.

Ahí está. En un lindero del camino, abierto y soleado, sobre un recinto de piedras doradas flanqueado por cuatro encinas y bajo un cielo en el que se ha trazado una cruz perfecta, el pequeño monolito que demarca el punto al que uno deseaba llegar. Lo abraza, y un profundo silencio lo embarga.


Notas:
1. También se dice que la cueva d’en Dainat o Damnat es el verdaderdo centro de la isla (título que por cierto se disputan otros lugares cercanos del Pla de Mallorca como el pozo de Llorac, la cueva d’en Perico o el pozo de Judí). Se trata de una cueva funeraria megalítica que data del II milenio a. C. cuyo topónimo parece provenir de un damnat o condenado por la iglesia por brujería que allí se refugió. Ver la interesante obra Les llegendes del centre del món, de Andreu Ramis. Ed. UIB, Palma, 2019.
2. Ver el acápite “La vía simbólica” de la Introducción a la Ciencia Sagrada, de Federico González y cols. Revista SYMBOLOS 25-26.

Imágenes:
1. Monolito en el bosque de Sa Comuna, Lloret de Vistalegre.
2. El centro de la isla.

Colección Aleteo de Mercurio 9.
Mallorca. Una mirada simbólica.
Mireia Valls y Marc García.
Ed. Libros del Innombrable, Zaragoza, 2022.



miércoles, 20 de septiembre de 2023

La Cova de Sant Martí, un centro oculto

Se dice que había un centro sagrado en nuestro mundo desde el que se irradiaba el Conocimiento y la Sabiduría a toda la humanidad en su edad de oro, antes de que la historia diese comienzo. Estaba en lo alto de una montaña a la vista de todos, pero llegaron tiempos oscuros y hubo de ocultarse en una caverna para preservar su función.

Ese centro subterráneo es un arquetipo que se reitera en muchos mitos y leyendas focalizados en puntos concretos de la geografía, los cuales simbolizan otras tantas protecciones de aquél: el Antro de las Ninfas griego o el romano de Cumas, o bien la cueva de Artà en la que discurre la epopeya de Nuredduna cantada por el poeta. Lugares que permanecen en la memoria colectiva si es que han sido reseñados en las guías de viajes como sitios que merece la pena visitar, o que por el contrario amenazan con caer en el olvido. La Cova de Sant Martí es un ejemplo de estos últimos (1).


Situada entre el monte homónimo y Es Llac Gran de Alcúdia, la Cova es una gran dolina a cuyo nivel inferior se accede mediante una escalera de piedra empinada. En él se configura un amplio espacio cuyo centro está jalonado por un pozo –hoy en día cegado y coronado por una cruz–, al cual se abren tres cavernas que albergan respectivamente, al norte, un recinto semiaterrado del que se sabe muy poco (2); al este, una capilla dedicada a San Martín de Tours; y al suroeste, un edículo con una clave de bóveda en la que se ve a San Jorge matando al dragón, presidido por un retablo antiguo con el mismo motivo y que está muy deteriorado por la acción del agua y de los vándalos.


Según la historiografía oficial, la Cova aparece citada en documentos del siglo XIII y se hipotetiza, dada la proximidad de la ciudad romana de Pollentia (de la que Pollença toma su nombre) y a la vista de ciertos detalles arquitectónicos de la escalera de acceso a la sima, que pudo existir en ella, durante los primeros siglos de nuestra era, un culto cristiano primitivo semejante al que se realizaba en las catacumbas de Roma. También hay quien dice que podría haberse tratado de un lugar en que los monjes templarios realizaban sus ritos.

Lo cierto es que quien se sumerge en silencio y sin ideas preconcebidas en este espacio envuelto por la piedra y el cielo (lo cual no es fácil porque el recinto está cerrado al público) percibe que hay una historia arcana de este centro espiritual del que esa piedra y ese cielo han sido testigos. Un acontecer del que quizás no se podría reseñar ningún hecho temporal destacado porque puede que no lo haya habido. Una metahistoria protagonizada por el Misterio y la emanación de un Ser Universal de su entraña, de una oquedad primordial de la que brota permanentemente la Luz.


Notas:
1. La Cova estuvo a punto de desaparecer en el siglo pasado convertida en un pedregal en el que se vertían las rocas extraídas de los terrenos cercanos tras roturarlos o excavarlos. En verdad, habría quedado definitivamente sepultada de no haber sido por unas oportunas intervenciones arqueológicas.
2. José Antonio Encinas, en su intrigante libro Lluganaika. La magia trascendente en Mallorca. Ed. Miquel Font, Palma, 1987, aporta una cartografía de este recinto y documenta la existencia de inscripciones epigráficas parecidas a marcas de canteros en la galería semiaterrada, más allá de una laguna interior.

Imágenes:
1. La Cova de Sant Martí, Alcúdia.
2. La capilla de San Martín de Tours.
3. La capilla de San Jorge.

Colección Aleteo de Mercurio 9.
Mallorca. Una mirada simbólica.
Mireia Valls y Marc García.
Ed. Libros del Innombrable, Zaragoza, 2022.