lunes, 5 de abril de 2021

Versos para un viaje de conocimiento

Ahora, cuando el Estado de Transición hacia el Renacimiento brilla sobre mí
debo abandonar la pereza para la que no hay tiempo en la vida,
y dedicarme sin distracción alguna al camino de estudio, reflexión y meditación,
reconociendo las propias proyecciones y mente, y realizando el aspecto trino de la Realidad;
ahora que he obtenido un cuerpo humano,
no hay tiempo en el camino para divagaciones de la mente.

Del Bardo Thödol, o Libro tibetano de los muertos.


Colección Aleteo de Mercurio 3.
Entre el No Ser y el Ser. Antología para hamacados.
Selección de Marc García.
Fotografías de Lucrecia Herrera.
Ed. Libros del Innombrable, Zaragoza, 2017.



viernes, 19 de marzo de 2021

Yurianaca y Cauyumarie

Este mundo viene de una mujer llamada Tatéi Yurianaca, Nuestra Madre Tierra Fecunda. Nuestro hermano mayor, Venadito del Sol, fue quien la fecundó. En el mundo primero y oscuro de Huatetüapa, la Tierra vivía en la forma de una mujer. Allá, Cauyumarie le preguntó si quería convertirse en un mundo amplio y le explicó:
— Tú tendrás algunos de los dioses más importantes y serás un mundo grande. Tú serás una jícara, como matriz del mundo, y te criará a base de mi fuerza.
Yurianaca estuvo de acuerdo y entonces Cauyumarie, haciéndose muy chiquito, se introdujo en la matriz de Yurianaca. Ésta quedó embarazada y empezó a ensancharse, para que hubiera en ella campo suficiente para las frutas y las comidas. Así nació el mundo, o sea, la Tierra. Cauyumarie está dentro de la panza de Yurianaca, con cabeza de venado y cuerpo de persona. En el centro de la matriz sembró lo que el huichol podía comer antes de conocer la agricultura: el hongo, la cebolla bronca, tomatillo, chile, guajes (leguminosas) y dos especies de nopal... Además, Cauyumarie dejó el gusano comestible y la iguana.
Cauyumarie obró con la ayuda de sus aliados. Tatehuarí, el amo del fuego, fue encargado del Venado Azul, el antepasado de los venados, cuya sangre alimenta el alma de los dioses. Tatehuarí camina sobre las flores, así como Tahueviécame, Nuestro Padre Sol. El mundo está rodeado de agua, cuya vida simbolizan cuatro águilas nacidas de la espuma de los mares. Las águilas vigilan los cuatro puntos cardinales.

Relato huichol recopilado por Samuel Feijóo en Mitología Americana. Mitos y leyendas del Nuevo Mundo.

Colección Aleteo de Mercurio 3.
Entre el No Ser y el Ser. Antología para hamacados.
Selección de Marc García.
Fotografías de Lucrecia Herrera.
Ed. Libros del Innombrable, Zaragoza, 2017.



viernes, 5 de marzo de 2021

El que camina libremente por el infinito

El que sigue la Norma exacta
del Cielo y de la Tierra,
empujado por los seis soplos
que eternamente se transforman;
el que camina libremente por el infinito,
¿de qué podría depender?

Fragmento de Los capítulos interiores, de Zhuang Zi.


Colección Aleteo de Mercurio 3.
Entre el No Ser y el Ser. Antología para hamacados.
Selección de Marc García.
Fotografías de Lucrecia Herrera.
Ed. Libros del Innombrable, Zaragoza, 2017.



viernes, 26 de febrero de 2021

Revelaciones

En el principio, cuando apenas se le revela a un hombre, le da una señal. (...) Cuando por fin él está en términos cercanos con ella, le descubre su rostro y sostiene una conversación con él acerca de todos sus misterios secretos y todos los caminos secretos que han estado ocultos en su corazón desde tiempo inmemorial. Así un hombre se hace un verdadero adepto a la Torah, un “señor de la casa”, pues a él, ella le ha descubierto todos sus misterios sin guardar ni esconder uno solo. Ella le dice: ¿ves la señal, la pista, que te di en un principio? ¿Ves cuántos misterios encierro? Él entonces cae en la cuenta de que no se puede añadir una sola cosa a las palabras de la Torah, ni se le puede quitar tampoco ningún símbolo, ni una letra. Así deberían seguir los hombres a la Torah, con todas sus fuerzas, y convertirse en sus amantes, como hemos visto (1).


El símbolo vela y devela.
A Dios nadie le ha visto jamás (2).
Sin embargo, su Luz es inteligible.

Interrogado Tales sobre cuál es el más antiguo de los seres, respondió: Dios, pues es inengendrado. Interrogado Sócrates sobre qué es Dios, dijo: lo inmortal y eterno. Interrogado Hermes sobre qué es Dios, dijo: el creador del universo, un pensamiento sapientísimo y eterno (3).

Notas:
1. Zohar, Libro del Esplendor, citado por Federico González y Mireia Valls en Presencia Viva de la Cábala.
2. Biblia de Jerusalén, Juan I, 18.
3. Corpus Hermeticum, Extractos de Estobeo, XXVIII.

Colección Aleteo de Mercurio 4.
En el Taller Hermético. Notas y bocetos alquímicos.
Ana Contreras.
Ed. Libros del Innombrable, Zaragoza, 2018.



sábado, 13 de febrero de 2021

Fijar lo volátil

Mnemosyne es la diosa griega de la memoria, hija de Urano y Gea, madre de las Musas engendradas con Zeus a lo largo de nueve noches, la cual era la que insuflaba la anamnesis en los seres humanos. Invocarla es llamar a la Inteligencia Universal para que se haga en nosotros. Lo fijo debe primar sobre lo aéreo para dejar así grabado en el papel, en la tablilla de barro, o el rollo, y el libro, las enseñanzas para llegar al Conocimiento acuñadas por el dios revelador; el que burila debe cuajar las ideas y dioses que le preceden y sobre todo ser muy amigo de Platón que escribió lo siguiente: “Disposición del alma capaz de conservar la verdad que hay en ella” (Definiciones) (1).


Conocer es re-conocer, recordar. El camino del Conocimiento se hace mediante el recuerdo, palabra cuya etimología tiene que ver con “volver al corazón”, siendo el corazón para los Antiguos la sede de la Inteligencia y de la Intuición intelectual. Tanto para los egipcios como para los hebreos, se piensa con el corazón.

La palabra bl [Lev = corazón] hace alusión a los “treinta y dos” [senderos] que estaban escondidos y con cuya ayuda fue creado el mundo. [b + l = 2 + 30 = 32] (2).

Son los treinta y dos senderos de la Sabiduría, maravillosamente escondidos, que se encuentran en el corazón y sobre cada uno de estos senderos vela una forma particular, sobre la que se dice (Gn. 3:24): “... para guardar el camino del Árbol de la Vida” (3).

Notas:
1. Federico González Frías, Diccionario de Símbolos y Temas Misteriosos, entrada: “Memoria”,
2. Le Bahir, Livre de la clarté, 63.
3. Le Bahir, Livre de la clarté, 98.

Colección Aleteo de Mercurio 4.
En el Taller Hermético. Notas y bocetos alquímicos.
Ana Contreras.
Ed. Libros del Innombrable, Zaragoza, 2018.



sábado, 23 de enero de 2021

El jardín del alma

Porque ciegas están las almas de los hombres,
(¡sí!) de todo aquel que, sin las Vírgenes del Helicón,
con sabiduría de mortales explora la senda profunda del arte
(1).


El jardín simboliza una geografía sagrada, una imagen mítica del mundo, invisible a los ojos de los sentidos, habitada por dioses y espíritus sutiles. Su belleza deriva de la justa proporción, esencia del verdadero arte, regida por Apolo, aquí presente a través de una de sus Musas, Erato, “la deliciosa”, musa de la poesía lírica y los cantos sagrados. La auténtica poesía fluye de la música de su lira, a través de la cual el propio dios establece las pautas, ritmos y ciclos que regulan el crecimiento en su medida adecuada y confiere armonía a este jardín del alma.

Notas:
1. Píndaro, Peanes, VIIb, 13-15.

Colección Aleteo de Mercurio 4.
En el Taller Hermético. Notas y bocetos alquímicos.
Ana Contreras.
Ed. Libros del Innombrable, Zaragoza, 2018.



jueves, 7 de enero de 2021

Apolo y el oráculo

Aquí, sí, pienso levantar un hermosísimo templo
para que sea oráculo para los hombres, que para mí siempre
aquí reunirán cumplidas hecatombes,
cuantos el rico Peloponeso pueblan
y cuantos habitan Europa y en las islas, de uno y otro lado bañadas:
que vendrán a recibir el oráculo; mi certero consejo a éstos,
a todos, transmitiré profetizando en el pingüe templo
(1).

Cuenta Filóstrato que el primer templo de Apolo Febo fue construido por abejas, las cuales edificaron sus murallas con plumas de aves y cera, y añade Pausanias que el dios agradecido transportó dicho templo a la Hiperbórea, donde pasaba los inviernos entre cisnes. En Delfos, la cera tenía un papel importante en los ritos del dios geómetra, quien otorgó a los panales la perfección de su estructura.
La Ciencia Sagrada es una ciencia exacta, tan certera como las flechas del Flechador, que curan de la ignorancia.

Una refutación, o ilustrísimo rey, cuando ha sido reconocida, provoca en el refutado el deseo de conocer lo que antes ignoraba (2).


***

Y a mi corazón, cual un niño a su madre amada,
obediente, al bosque sagrado de Apolo bajé,
criador de coronas y flores,
donde a los hijos de Leto
con frecuencia las muchachas de Delfos,
junto al ombligo sombreado de la tierra, cantan
y con ligero pie la tierra tocan
(3).

Notas:
1. Himnos Homéricos, “A Apolo”, 287-293.
2. Corpus Hermeticum, Extractos de Estobeo, XXVII, “De Hermes. Del discurso de Isis a Horus”.
3. Píndaro, Peanes, VI estr. I, 12-18. Ed. Gredos, Madrid, 1984.

Colección Aleteo de Mercurio 4.
En el Taller Hermético. Notas y bocetos alquímicos.
Ana Contreras.
Ed. Libros del Innombrable, Zaragoza, 2018.