VI Nicolás Copérnico (1473 – 1543)
Pistoletazo de salida para los individuos que encarnaron la hoy considerada revolución científica. Empezamos con Nicolás Copérnico, cabeza de serie que demostró en lenguaje matemático la teoría helio-centrista del universo, la cual influiría de forma radical en el pensamiento filosófico, religioso, político y social de los siglos posteriores. Así, en De Revolutionibus, bajo el extraordinario diagrama que muestra por primera vez al sol en el centro del universo junto con la tierra y los otros planetas orbitando a su alrededor, Copérnico escribe:
Y en medio de todo permanece el Sol. Pues, ¿quién en este bellísimo templo pondría esta lámpara en otro lugar mejor, desde el que pudiera iluminar todo? Y no sin razón unos le llaman lámpara del mundo, otros mente, otros rector. Trismegisto le llamó dios visible… (1).
De lo que se desprende de forma clarísima la concepción que tenía el autor del universo: un templo inmenso iluminado por la luz radiante del sol, al que Trismegisto llamó dios visible. De este minúsculo fragmento que parece haber pasado inadvertido a muchos estudiosos de la ciencia actual se pueden extraer varias conclusiones. La primera es la concepción de un cosmos vivo en cuyo centro irradia la luminaria solar, a lo que sigue que la luminaria solar no es el fin último de la creación, o la deidad si habláramos en términos religiosos, sino que tan sólo es el aspecto visible de ésta, lo cual implica el reconocimiento del cosmos como un símbolo sagrado cuyo origen y significado se remonta más allá de la manifestado, es decir, al ámbito metafísico.
Pero vayamos por partes. ¿Quién era Nicolás Copérnico? Copérnico nació en Torun, Prusia Real, Reino de Polonia (2), un 19 de febrero de 1473 (3) en el seno de una familia acomodada dedicada al comercio. Con tan solo diez años de edad, su padre muere pasando su tutoría a manos de su tío, el poderoso obispo de Warmia, un importante hombre de estado. A partir de ese momento, Copérnico recibiría una exquisita educación que aunaba la escolástica habitual de la época junto con el influjo del pensamiento renacentista que se estaba gestando en Italia y que resonó especialmente en el incipiente científico (4). A los 18 años empieza sus estudios en la Universidad de Cracovia, uno de los centros de estudios astronómicos más florecientes de su época (5), tras lo cual seguiría una estadía en la Universidad de Bolonia donde aparte de cursar estudios en derecho canónico colaborará con Domenico Novara, a quien ayudó en sus tareas observacionales. Esto le revertiría su primera observación astronómica, el eclipse de la estrella Palilicium (Alfa Tauri, Aldebarán) por la luna el 9 de marzo de 1497 (6). Tras esta estancia viaja a Roma para finalmente regresar al norte de Italia y matricularse en estudios de medicina en la Universidad de Padua, otra de las entidades punteras del momento donde se estudiaba la obra de Avicena, Hipócrates y Galeno junto con la de otros autores como Aristóteles o Plinio. Aunque lo verdaderamente relevante de sus años en dicho centro educativo fue el imbuirse del ideal renacentista que colmaba tanto la universidad como los círculos intelectuales de la ciudad, lo cual despertó el interés del joven polaco en el estudio del griego como forma de acercarse al conocimiento de los clásicos. Tras este episodio regresa a su tierra natal donde residirá hasta el fin de sus días. Allí, se establece en el castillo de Lidzback, sede del obispado de Warmia, donde profundizó en los textos clásicos del mismo modo que siguió ahondando en la astronomía. De esta época data una curiosa traducción de varios poemas helenísticos recopilados por el historiador bizantino del siglo VII Teofalicto Simocatta, hecho que no hace sino resaltar el incipiente interés que Nicolás mostraba por los autores clásicos. Copérnico abrazaba totalmente el espíritu renacentista que estaba iluminando las distintas cortes europeas.
Las observaciones continúan y en 1507 Copérnico escribe para su círculo más cercano Commentariolus, un pequeño anticipo del tratado sobre el sistema heliocéntrico que publicaría años más tarde y que se limitó a unas pocas copias manuscritas. Aunque la obra era demasiado técnica para ser comprendida por muchos astrónomos de su tiempo, sí hubo compañeros que la recibieron con interés como Tycho Brahe, de quien hablaremos más adelante.
Tras la muerte de su tío el obispo Watzenrode, Copérnico abandona Lidzback y se establece de forma definitiva en Frombork, donde adquirió una torre desde la que poder realizar sus observaciones. De este periodo datan numerosas actividades oficiales relacionadas con el multifacético autor: la reforma del calendario —que incluye misivas a la Santa Sede—, la propuesta de una reforma financiera que afectaría a todo el país y que adelantaría una teoría cuantitativa del dinero (7), el estudio de la organización de territorios colonizados, etc. Temas en los que no ahondaremos por ser de importancia secundaria para este volumen cuyo fin es dar testimonio del origen hermético de la ciencia moderna y su influencia en la historia de las ideas.
(Continuará)
Notas:
1. Nicolás Copérnico. Sobre las Revoluciones. Ed. Altaya, Barcelona, 1994.
2. A finales del siglo XV y principios del XVI, Polonia era uno de los estados más poderosos de Europa.
3. Kepler estableció mediante métodos astrológicos la hora y el minuto, las 16:48 horas.
4. El Concilio de Constanza (1414-1418) y el de Basilea (1431-1449) habían empezado a extender de forma indirecta el humanismo italiano en la región. Además, existía cierta simpatía hacia los ideales renacentistas en la Universidad de Cracovia, donde el autor estudió.
5. Teniendo en cuenta las materias que se impartían, Copérnico conoció aquí las teorías planetarias, los problemas de la esfera, las tablas de los eclipses, los Elementos de Euclides así como también el Tetrabiblos de Ptolomeo. El historiador bávaro Hartmann Schedel recoge la fama de la universidad en el campo astronómico en su Crónica del mundo, publicado en 1493.
6. Nicolás Copérnico. Sobre las Revoluciones, op. cit.
7. En Monete cudende ratio Copérnico afirma que, para solucionar el problema de la devaluación de la moneda como consecuencia de la incorporación de varios tipos de moneda y diversas falsificaciones introducidas en el mercado, era necesario equiparar la moneda prusiana y la polaca y establecer una única casa de la moneda que diera estabilidad a la misma. Esto nos recuerda lo que René Guénon comenta sobre la corrupción de la moneda como uno de los signos más significativos de la caída del hombre del ciclo actual. René Guénon. Autorité spirituelle et pouvoir temporel. Ed. Vrin, París, 1929.
1. Nicolás Copérnico. Sobre las Revoluciones. Ed. Altaya, Barcelona, 1994.
2. A finales del siglo XV y principios del XVI, Polonia era uno de los estados más poderosos de Europa.
3. Kepler estableció mediante métodos astrológicos la hora y el minuto, las 16:48 horas.
4. El Concilio de Constanza (1414-1418) y el de Basilea (1431-1449) habían empezado a extender de forma indirecta el humanismo italiano en la región. Además, existía cierta simpatía hacia los ideales renacentistas en la Universidad de Cracovia, donde el autor estudió.
5. Teniendo en cuenta las materias que se impartían, Copérnico conoció aquí las teorías planetarias, los problemas de la esfera, las tablas de los eclipses, los Elementos de Euclides así como también el Tetrabiblos de Ptolomeo. El historiador bávaro Hartmann Schedel recoge la fama de la universidad en el campo astronómico en su Crónica del mundo, publicado en 1493.
6. Nicolás Copérnico. Sobre las Revoluciones, op. cit.
7. En Monete cudende ratio Copérnico afirma que, para solucionar el problema de la devaluación de la moneda como consecuencia de la incorporación de varios tipos de moneda y diversas falsificaciones introducidas en el mercado, era necesario equiparar la moneda prusiana y la polaca y establecer una única casa de la moneda que diera estabilidad a la misma. Esto nos recuerda lo que René Guénon comenta sobre la corrupción de la moneda como uno de los signos más significativos de la caída del hombre del ciclo actual. René Guénon. Autorité spirituelle et pouvoir temporel. Ed. Vrin, París, 1929.
Imágenes:
1. Retrato de Nicolás Copérnico. Museo Regional de Torún, Polonia, 1580.
2. Catedral del Castillo de Warmia, residencia de Copérnico entre 1516 y 1521. Con licencia Creative Commons.
3. Torre Radziejowski en Frombork, desde donde Copérnico realizó múltiples observaciones astronómicas. Con licencia Creative Commons.
1. Retrato de Nicolás Copérnico. Museo Regional de Torún, Polonia, 1580.
2. Catedral del Castillo de Warmia, residencia de Copérnico entre 1516 y 1521. Con licencia Creative Commons.
3. Torre Radziejowski en Frombork, desde donde Copérnico realizó múltiples observaciones astronómicas. Con licencia Creative Commons.
Colección Aleteo de Mercurio 11.
Hermetismo y Ciencia.
Alberto Pitarch.
Ed. Libros del Innombrable, Zaragoza, 2026.
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