4. Los intermediarios celestes
Quien alcanza el “punto central” y “permanece en él en unión indisoluble con el Principio, participando de su inmutabilidad e imitando su ‘actividad no actuante’” es “el sabio perfecto” del que habla la tradición taoísta, “aquél que ha llegado al máximo del vacío” y que por ello “estará fijado sólidamente en el reposo” (1).
“La paz en el vacío, dice Lie Tse, es un estado indefinible; ni se coge ni se da, llega y se establece”. Esta “paz en el vacío” es la “Gran Paz” del esoterismo islámico,
llamada en árabe Es-Sakinah, designación que la identifica a la Shekinah hebraica, es decir, a la “presencia divina” en el centro del ser, representado simbólicamente
como el corazón en todas las direcciones (2).
La Shekinah, la inmanencia divina o “presencia real” de la Divinidad,
se presenta bajo múltiples aspectos, entre los cuales destacarían principalmente dos, uno interior y el otro exterior; ahora bien, por otra parte dentro de la tradición
cristiana existe una frase para designar de manera tan clara como sea posible estos dos aspectos: “Gloria in excelsis Deo, et in terra Pax hominibus bonae voluntatis”.
Las palabras Gloria y Pax se refieren respectivamente al aspecto interior, con relación al Principio, y al aspecto exterior, con relación al mundo manifestado; y, si se consideran así tales expresiones, puede comprenderse de inmediato la razón por la cual son pronunciadas por los ángeles (malakim) en el momento de anunciar el nacimiento del “Dios con nosotros” o “en nosotros” (Emmanuel) (3).
El Tabernáculo, imagen del Pardés o centro de este mundo, “es denominado en hebreo miskan o ‘habitáculo de Dios’, palabra cuya raíz es la misma que la de la Shekinah” (4). En él habita este intermediario celeste, como también en el corazón de quien se abre a su presencia. Guénon dice que la Shekinah es “la síntesis de las Sefirot”;
ahora bien, en el árbol sefirótico, la “columna de la derecha” representa el lado de la Misericordia, mientras que la “columna de la izquierda” es el lado del Rigor; por lo tanto, deberemos encontrar también ambos aspectos en la Shekinah, sin dejar de subrayar enseguida, con tal de relacionarlo con lo anterior, que al menos en cierta manera el Rigor se identifica con la justicia y la Misericordia con la paz. “Si el hombre peca y se aleja de la Shekinah, caerá bajo el poder de las potencias (Sârim) que dependen del Rigor”, y entonces la Shekinah es llamada la “mano del Rigor”, cosa que inmediatamente trae a la memoria el conocido símbolo de la “mano de la justicia”; pero, por el contrario, “si el hombre se acerca a la Shekinah se liberará”, siendo la Shekinah la “mano derecha” de Dios, es decir, que la “mano de la justicia” se transforma en “mano benefactora”. Aparecen aquí los dos misterios de la “Morada de la Justicia” (Beith-Din), lo que viene a ser también otra forma de referirse al centro espiritual supremo (…) (5).
La Cábala se refiere a un paredro de la Shekinah que tiene “nombres idénticos a los suyos” y que “muestra por consiguiente tantos aspectos diferentes como la misma Shekinah; su nombre es Metatron, un nombre numéricamente equivalente al de Shaddai, el ‘Todopoderoso’ (que, suele decirse, es el nombre del Dios de Abraham)” (6).
La etimología de la palabra Metatron resulta bastante insegura; entre las distintas hipótesis que han sido elaboradas con referencia a su etimología, una de las más interesantes es la que la hace derivar del caldeo Mitra, es decir, “lluvia”, cuya raíz muestra también cierta relación con “luz” (7). (...) A este propósito, hemos de señalar que en la doctrina hebrea se habla de cierto “rocío de luz” que emana del “árbol de la vida” y gracias al cual se produce la resurrección de los muertos, así como de una “efusión de rocío” que representa la transmisión a todos los mundos de las influencias espirituales, cosa que recuerda especialmente el simbolismo alquímico y rosicruciano (8).
La palabra Metatron
“(...) comporta todas las acepciones posibles de guardián, de Señor, de enviado, de mediador”; se trata del “autor de las teofanías en el mundo sensible”; es “el Ángel del Rostro”, y también el “Príncipe del Mundo” (Sâr ha-olam), comprendiéndose en virtud de esta última denominación que no estamos en absoluto alejados del asunto que nos ocupa (9).
Metatron, como la Shekinah, aúna los aspectos de la clemencia y de la justicia, y está estrechamente relacionado con el Rey del Mundo, el Manu o legislador universal del manvantara en tanto que “polo terrestre” que refleja el “polo celeste” que aquél representa (10), así como con el arcángel Mikael, del cual se dice que es “la gloria de la Shekinah”.
Metatron no es solamente el “Gran Sacerdote” (Kohen ha-gadol), sino también el “Gran Príncipe” (Sâr ha-gadol) y el “jefe de los ejércitos celestes”, es decir, que en él se encuentra el principio del poder real al igual que el poder sacerdotal o pontifical, al cual corresponde propiamente la función de “mediador”. De la misma manera sería necesario destacar que melek, “rey”, y maleak, “ángel” o “enviado”, no son en realidad más que dos formas de una sola y única palabra; además malaki, “mi enviado” (es decir, el enviado de Dios o “el ángel dentro del cual está Dios”, Maleak ha-Elohim), resulta ser anagrama de Mikael (11).
Pero así como todas las Sefirot tienen su lado oscuro, las qelippot o qliphot, sus cáscaras o cortezas, “al lado del rostro luminoso” de Metatron “existe una cara oscura y ésta es representada por Samael, al cual se le conoce igualmente por el nombre de Sâr ha-olam”. Es el “Princeps hujus mundi” del que se habla en el Evangelio;
y sus relaciones con Metatron, del que es como la sombra, justifican el empleo de la misma denominación [Sâr ha-olam] en un doble sentido, a la vez que permiten comprender por qué el número apocalíptico 666, el “número de la Bestia”, resulta ser también un número solar. Por lo demás, según san Hipólito, “el Mesías y el Anticristo adoptan ambos por emblema el león”, que también es símbolo solar; y la misma observación cabría hacerse en el caso de la serpiente y en el de muchos otros símbolos. Desde el punto de vista cabalista, es también de las dos caras opuestas de Metatron de lo que se trata aquí (12).
(Continuará)
Notas:
1. Añade el autor: “El ‘vacío’ del que aquí se trata es el desapego completo respecto a todas las cosas manifestadas, transitorias y contingentes, desapego por el que el ser escapa a las vicisitudes del ‘curso de las formas’, a la alternancia de los estados de ‘vida’ y ‘muerte’, de ‘condensación’ y ‘disipación’, pasando de la circunferencia de la ‘rueda cósmica’ a su centro, que él mismo es designado como ‘vacío (no manifestado) que une los rayos y hace de ellos una rueda’”.
2. René Guénon. El Simbolismo de la Cruz, ibid.
3. René Guénon. El Rey del Mundo, ibid.
4. Ibid. Mishkan es un sinónimo de Beith-El, la “casa de Dios”, el nombre que Jacob dio al lugar en el que se le apareció la deidad en sueños y del que dijo “¡Qué temible es este lugar! ¡Esto no es otra cosa sino la casa de Dios y la puerta del cielo!” (Gn 28, 17). Guénon hace la siguiente precisión acerca de este pasaje: “Lo que quedaría por destacar es que el nombre de Beith-El no se aplica solamente al lugar, sino a la misma piedra [que Jacob levanta en él]: ‘Y esta piedra, que yo he erigido a manera de pilar, será la casa de Dios’. Es por tanto esta piedra lo que habrá propiamente de ser el ‘habitáculo divino’ (mishkan), según la denominación que le será dada con posterioridad al Tabernáculo, es decir, el trono de la Shekinah (…)”.
5. Ibid.
6. La suma de los valores numéricos de las letras que componen uno y otro nombre es 314.
7. En el capítulo “La luz y la lluvia” de Símbolos Fundamentales de la Ciencia Sagrada, Guénon trata extensamente de una y otra como símbolos de los influjos celestes relacionados con el Sol, simbólica que concuerda con el carácter “solar” de Metatron y su vinculación con la sefirah Tifereth.
8. Ibid.
9. Ibid.
10. Tal “proyección” es especialmente clara en el caso de Moisés, al que la tradición islámica considera el “Polo” (El-Kutb) de su época y quien, según la Cábala, fue instruido por Metatron en el Sinaí.
11. Ibid.
12. Ibid.
1. Añade el autor: “El ‘vacío’ del que aquí se trata es el desapego completo respecto a todas las cosas manifestadas, transitorias y contingentes, desapego por el que el ser escapa a las vicisitudes del ‘curso de las formas’, a la alternancia de los estados de ‘vida’ y ‘muerte’, de ‘condensación’ y ‘disipación’, pasando de la circunferencia de la ‘rueda cósmica’ a su centro, que él mismo es designado como ‘vacío (no manifestado) que une los rayos y hace de ellos una rueda’”.
2. René Guénon. El Simbolismo de la Cruz, ibid.
3. René Guénon. El Rey del Mundo, ibid.
4. Ibid. Mishkan es un sinónimo de Beith-El, la “casa de Dios”, el nombre que Jacob dio al lugar en el que se le apareció la deidad en sueños y del que dijo “¡Qué temible es este lugar! ¡Esto no es otra cosa sino la casa de Dios y la puerta del cielo!” (Gn 28, 17). Guénon hace la siguiente precisión acerca de este pasaje: “Lo que quedaría por destacar es que el nombre de Beith-El no se aplica solamente al lugar, sino a la misma piedra [que Jacob levanta en él]: ‘Y esta piedra, que yo he erigido a manera de pilar, será la casa de Dios’. Es por tanto esta piedra lo que habrá propiamente de ser el ‘habitáculo divino’ (mishkan), según la denominación que le será dada con posterioridad al Tabernáculo, es decir, el trono de la Shekinah (…)”.
5. Ibid.
6. La suma de los valores numéricos de las letras que componen uno y otro nombre es 314.
7. En el capítulo “La luz y la lluvia” de Símbolos Fundamentales de la Ciencia Sagrada, Guénon trata extensamente de una y otra como símbolos de los influjos celestes relacionados con el Sol, simbólica que concuerda con el carácter “solar” de Metatron y su vinculación con la sefirah Tifereth.
8. Ibid.
9. Ibid.
10. Tal “proyección” es especialmente clara en el caso de Moisés, al que la tradición islámica considera el “Polo” (El-Kutb) de su época y quien, según la Cábala, fue instruido por Metatron en el Sinaí.
11. Ibid.
12. Ibid.
Imagen:
1. Árbol de la Vida sefirótico, 1606. Bodleian Library, Oxford. Perteneciente a la Galería de Imágenes de este Cuaderno.
1. Árbol de la Vida sefirótico, 1606. Bodleian Library, Oxford. Perteneciente a la Galería de Imágenes de este Cuaderno.
Colección Aleteo de Mercurio 10.
La Cábala en el Corazón.
Ateneo del Agartha.
Ed. Libros del Innombrable, Zaragoza, 2025.
La Cábala en el Corazón.
Ateneo del Agartha.
Ed. Libros del Innombrable, Zaragoza, 2025.

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